Ansiedad generalizada

          Para empezar con el tema, hace falta saber que existe una predisposición en algunas personas a este problema, existe una vulnerabilidad biológica y psicológica que preparan el caldo de cultivo para la aparición de esta enfermedad, como son las percepciones amenazadoras del mundo, un sentimiento personal de incapacidad para afrontar los eventos amenazantes.

            Los efectos psicológicos de las preocupaciones son evidentes: disminución del procesamiento cognitivo y emocional, evitaciones versus afrontamientos, deterioro de la ejecución de tareas, dificultad para concentrarse, alteraciones del sueño, tensión muscular, fatiga, retraso de toma de decisiones.

            De estas formas las preocupaciones se transforman en incontrolables, peligrosas, irreales, llegando a un punto hasta la preocupación por preocupaciones. Los efectos de las preocupaciones son evidentes: mayor atención a los pensamientos no deseados, búsqueda de la tranquilidad para evitar la preocupación, problemas de concentración, sueño…

            Con respecto a los tratamientos, existen toda una serie de terapias médicas, fisiológicas y psicológicas como por ejemplo: la relajación, entrenamiento en el manejo de la ansiedad, técnicas cognitivas (reestructuración, autoinstruciones). Exposición a situaciones y estímulos somáticos, técnicas conductuales basadas en la aceptación, técnicas de regulación de las emociones… y todas ellas con un alto grado de eficacia.

            Para finalizar, es importante saber los síntomas para descubrir el problema y de esta forma darse cuenta que el primer paso para cambiar es ser consciente de la dificultad. La ansiedad, junto con otros problemas psicológicos constituye uno de los antecedentes del suicidio. Atajando las causas, se pone solución.

   … los papeles del psicólogo…

ViveCNP “Compromiso por la vida”.

ViveCNP

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  1. Z10

    Bueno, quisiera comentar que yo he sufrido y sufro este problema de Trastorno de ansiedad generalizada, aunque he de reconocer que en los últimos 2 años he conseguido casi tenerla “controlada” si es que es posible.
    ¿Quien soy? Un zetero de 39 años desde que juré el cargo como Policía Nacional. Empecé a sufrir TAS unos años antes de ser policía, pero cuando entré en el cuerpo, se agravó y de que manera.
    Llegué a pasarlo francamente mal, y como todos lo que hemos sufrido este problema, sabemos que en alguna ocasion hemos pensado en el suicidio ¿por que no decirlo?, en mi caso de una manera muy pasajera, ya que tienes momentos cuando recaes que no le ves solución.
    Del TAS empecé a pasar a otra cosa peor, trastornos de panico en el Zeta, ¿cuando?, casi siempre en el servicio nocturno. Llegué a bloquearme completamente en intervenciones por que pensaba que me iba a desmayar o morirme del pánico, sobre todo cuando la intervención era complicada o a veces, hasta en una sencilla, solamente por cosas externas a la intervención, como que hiciera mucho calor en el lugar, no pudiese respirar bien, o cosas insignificantes.
    El colapso era tal, que quería salir huyendo de allí, y tenía que pedir al compañero que se hiciera cargo de la intervención, por que yo prácticamente no podía ni hacerme cargo de mi mismo.
    Puse en varias ocasiones mi problema en manos de Psiquiatras y psicologos con resultados diferentes. Realmente cuando iba a sus consultas tenía unos días que me sentía mejor, era como el efecto placebo de la visita.
    ¿Que me decían los psiquiatras?. Que era una tonteria, que no me preocupara, etc… y me mandaban benzoadizepinas.
    En una ocasión tuve que pedir la baja, muy a mi pesar, por que el hecho de pedir la baja, era como reconocer que el TAS me estaba ganando la partida. El psiquiatra me insistía en que dejara las noches y el radio-patrulla, pero yo siempre me negué a ello. Era lo que me gustaba y no estaba dispuesto a que un problema psicológico me quitara lo que mas me gusta de mi trabajo.
    Resultaba frustrante, el hecho de poder ayudar a muchas personas en sus peores momentos, dándoles apoyo psicológico en las intervenciones, y por dentro pensar que uno está bastante peor que la persona a la que intentas ayudar. Tenía su punto hasta gracioso este hecho, para mi claro.
    Puedo decir que ahora sigo en el Zeta, no me he rendido, y no me rendire nunca. ¿He mejorado?. Diría que el aceptar mi enfermedad y saber que tendré momentos mejores y peores ha hecho que aprenda a vivir con ella. Y sobre todo, si tengo una situación de ansiedad y tengo que recurrir a una pastilla, pues me la tomo y punto, no le doy mas vueltas. Mañana estaré mejor cuando me levante, me digo.
    En los últimos dos años ha mejorado bastante el tema, ya no sufro de ataques de pánico como antes que me impedían hasta montarme en un tren, era como una pelicula de terror ese viaje.
    Gracias al apoyo de mi pareja estoy mucho mejor, ya os digo, el aceptar la enfermedad como crónica y dejar de pelear contra ella es lo que mas te hace mejorar. Es como aceptar que el TAS es un amigo de viaje molesto que tendras que llevarte bien con el toda la vida, para que el viaje no sea un infierno. En esto está la clave para mi, aceptación, centrarte en tu familia, en tu trabajo, hacer deporte y mantener la mente ocupada con otras cosas, es lo mejor que puedo decir.
    El que haya sufrido o sufra el TAS, me entenderá. Dentro del cuerpo, compañeros y jefes, no entienden ni quieren entender tu problema, tratas de esconder lo que te pasa para que no te traten de “loco” y no te quiten de la calle. He llegado a mentir muchas veces para que no se sepa, como decirle al compañero que me había puesto malo de la barriga o de cualquier cosa, para ir a base y dejar de patrullar, llamar al jefe, inventarme un problema médico que no fuese psicológico, para poder marcharme a casa. Gracias a Dios esto ya no me pasa.
    ¿Que hago ahora? Sigo patrullando, intento hacer piña con mis compañeros, reirme con ellos de las cosas que nos pasan, y disfrutar del Zeta, aunque hay mucha gente que no comprende por que no quiero cambiar de puesto. No lo voy a tratar de explicar, nunca lo entenderán……

     
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