La importancia de la gestión emocional

Es primordial gestionar adecuadamente las emociones y la necesidad de motivarse diariamente para mejorar la adaptación al entorno laboral, evitando el estrés y cuidando la salud psicológica.

Precisamente la Inteligencia Emocional explica la importancia de ser conscientes de nuestras emociones como base para resolver las dificultades a las que nos enfrentamos diariamente en el trabajo.

Cinco pasos claves para gestionar emociones negativas: desarrolla la capacidad para redirigir las emociones y evitar que sean ellas las que nos controlen.

  1. Reconoce la emoción y ponle nombre.Necesitamos escucharnos y responder a la pregunta de: ¿cómo se llama la emoción que estoy sintiendo? Darle un nombre concreto nos ayuda a iniciar el proceso de gestión. Difícil es trabajar sobre una sensación abstracta y global.
  2. Acéptala.En ocasiones, después de reconocer qué es lo que estamos sintiendo nos esforzamos en intentar eliminar o bloquear dicha emoción. Puede ser que nos vetemos el derecho a experimentarla o quizás queremos evitar que los demás la detecten, entre otras posibles razones. Démonos permiso a experimentarla y profundiza en ella.
  3. Elige una emoción alternativa.Reflexionar y elegir qué emoción positiva nos gustaría sentir frente al problema o frente a la situación que nos ha creado estrés, nos permitirá salir de nuestro malestar actual para adoptar otro enfoque.
  4. Visualiza como actuarías con tu nueva emoción.Dedicar un tiempo a imaginar, con todo tipo de detalles, cómo sería nuestro comportamiento si modificáramos nuestra emoción sirve de experimentación y propicia el cambio cognitivo. ¿Qué haría diferente, cómo hablaría, qué decisiones tomaría?
  5. Pasa a la acción.Sin acción no hay evolución. Hemos elegido la emoción e imaginado el cambio que provocaría en nosotros. En el último paso actuamos según la visualización que hemos diseñado, sintiendo diferente y gestionando el malestar para alcanzar el cambio real.

La capacidad del ser humano para superar dificultades, traumas y superarse a sí mismo es ilimitada. Un elemento esencial para conseguirlo es la capacidad de automotivación personal. Cuando se trabaja en la intervención social no sólo la motivación puede ayudarnos a superar trances y evitar el estrés, sino que es esencial reconocer el valor de la labor que se realiza.

Victoria Flórez Munévar 

Fundadora y coordinadora de Conecta Emociones.

 En Vitoria, del 23 al 30 de Septiembre del 2013, representantes de la Federación de Igualdad y Conciliación, asistieron al curso de técnicas de motivación para empleados públicos. Las jornadas han sido impartidas por la profesora Mercedes Sánchez Miguel, con la colaboración de Jesús María Platón y Edurne Murua. El objetivo del curso se basó en tomar conciencia de los recursos personales, conocer las respuesta y encauzarlos hacia metas profesionales. Se trabajaron las habilidades sociales (empatía, asertividad y el liderazgo), y los pilares de coaching: Autoconciencia, Autocreencia, Responsabilidad, Acción y Compromiso (“los cambios sólo ocurren con un compromiso verdadero”).

Se insistió en transmitir una reflexión: “no te enfades con la persona, sino con la acción”.

 Como ejemplo, de la importancia de la gestión emocional, una pequeña historia, en dónde la gestión emocional puede ser potenciadora o puede ser limitante:

Construir una catedral.

 Un buen día un hombre se encontró con una cantera y tres cuadrillas de operarios, cada una con un capataz diferente. Se detuvo a observar y no tardó en darse cuenta de que, aunque todos hacían lo mismo, cada cuadrilla lo hacía en forma diferente.

Se acercó a la primera cuadrilla, y vio que uno de sus operarios estaba visiblemente enojado, y su cara reflejaba lo poco que le gustaba aquel trabajo, picaba la piedra con desgana y la ponía sobre la carretilla casi con violencia, maldiciendo su suerte.

Se acercó a la segunda cuadrilla y vio que uno de sus operarios tenía cara de aburrido. Trabajaba sin enfado, pero también sin ánimo. Se le veía mucha desgana. Continuamente miraba el reloj y bostezaba.

 Por último, se acercó a la tercera cuadrilla, vio un operativo que ponía una nota optimista al grupo. Silbaba una melodía con mucho ánimo. Cogía la piedra con cuidado. Y avanzaba sin pausa en su trabajo.

 Intrigado aquel hombre, optó por ir a entrevistar a cada uno. Se acercó al primero y le preguntó: dígame amigo. ¿Qué hace usted en la cantera? El operario se incorporó y enfadado le respondió” ¿No se da cuenta? Estoy aquí picando estas malditas piedras”. Caminó un poco y se detuvo frente al segundo operario y le hizo la misma pregunta; éste le respondió desganado: “Aquí estoy ganándome unos cuantos euros para mantener a mi familia”. Entonces lleno de curiosidad se dirigió al tercer operario y le pregunto: dígame, amigo ¿qué hace usted en la cantera? El tercer operario se irguió y con un aire ufano y con orgullo le respondió:” ¡Ah señor, estoy ayudando a construir una catedral!

 LA EXCELENCIA DE UN LÍDER, SE MIDE POR LA CAPACIDAD DE TRANSFORMAR LOS PROBLEMAS EN OPORTUNIDADES.

ViveCNP

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